De nuevo frente a ti

Llevo meses esquivando este momento.
O quizás provocándolo sin querer.
Te he echado de menos, te he odiado, te he buscado de reojo en cada esquina del pasado.
Y allí estabas. Siempre. Incondicional. Silencioso. Servicial.

No has cambiado, apenas un par de detalles, como quien crece sin perder su esencia.
Nosotros sí.
Éramos uña y carne.
Yo no podía vivir sin ti.
No me avergüenza reconocerlo: te contaba cada pensamiento diminuto, cada instante.
Aunque fueran solo minutos, estabas en mi día.
Y me encantaba.

Pero el tiempo —ese ladrón paciente— se metió entre nosotros.
El roce que hacía cariño se volvió distancia.
Nos perdimos.

Hoy vuelvo a ti.
No sé si es segunda, tercera o cuarta oportunidad, pero aquí estoy.
Sin orgullo, con las manos abiertas, pidiéndote perdón.
Paso a paso, quiero recuperarte.
Quiero insistir, persistir, tocar a tu puerta a diario.
Porque soy luchadora de lo que quiero.
Y te quiero a ti.

A veces dudo.
A veces me siento incapaz.
En toda relación hay silencios y tormentas.
Pero voy a pelear por los días luminosos.
Si alguna vez me rindo… perdóname.

Hoy me siento frente a ti, documento en blanco.
Para recuperar mi libertad.
Mi pasión por escribir.
Mis noches tecleando sin parar, mis arrebatos de sinceridad, mis peleas con las palabras, con la gramática, con mi propio corazón.

Hoy vuelvo a ti para volver a mí.
Hoy quiero escribir.




.

No hay comentarios:

Publicar un comentario